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El ofrecimiento permanece en el imaginario del mexicano desde los años 80. Un Rafael Caro Quintero recién ingresado al Reclusorio Norte ofreció una entrevista que circula en grabaciones casi “piratas” en YouTube o Soundcloud.
“Mi marihuana se la vendo a los gringos y los gringos me la pagan con dólares, dólares que generan divisas y con esas divisas podríamos pagar la deuda externa, pero el gobierno mojigato no quiere que la deuda externa se pague con marihuana”, dice orgulloso un apresado Caro Quintero, consciente de lo que era capaz de conseguir con el dinero que ganaba al encabezar el extinto Cártel de Guadalajara.
La frase es parte del mito que resuena al escuchar su nombre, al igual que su presunta responsabilidad de la muerte del agente de la DEA Enrique Camarena y su emporio de “motita" con el que pretendía liberar a México de sus obligaciones financieras.
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Sin embargo, aquello de pagar la deuda con su dinero es parte de un sketch grabado clandestinamente en el Teatro Fru Fru, en 1985, escrito y actuado por uno de los pilares de la comedia de la carpa, José Natera, y que actualmente se puede escuchar fácilmente en YouTube o en Souncloud.

Con esa pieza, que mantuvo su humorismo lleno de albures y leperadas clásicas por más de 100 representaciones en el escenario, Natera ayudó a construir una figura imaginaria que se mantiene hasta hoy, el día que por fin el narcotraficante fue extraditado a Estados Unidos.
La parodia, presentada en formato de entrevista televisiva para un ficticio "XCW Televisión Canal 12", transporta al espectador a un reclusorio donde el periodista Pérez Vergusco (burlándose del máximo entrevistador de la televisión de la época, Guillermo Pérez Verduzco) dialoga con un supuesto Caro Quintero.
Natera construye magistralmente un personaje que se autodefine con descaro: "Mi nombre es Rafael Caro Quintero, estudié hasta el primer año de primaria, soy narcotraficante, supe que para lograrlo tenía que esforzarme y dar lo mejor de mí, así como tenía que repartir la marquisa entre toda la policía".
La genialidad de Natera radica en utilizar el absurdo para iluminar verdades incómodas sobre la realidad mexicana de 1985. Cuando el entrevistador pregunta sobre las razones de su detención, el falso Quintero responde con una simpleza rotunda: "Por culpa de un ojete", antes de elaborar una truculenta historia de traición y persecución que sirve como metáfora de la corrupción institucionalizada.
El comediante aprovecha el personaje para construir una mordaz crítica a las autoridades policiales, describiendo a los judiciales como "gente ignorante, gente analfabeta, son indios, aborígenes, que traen de Juchitán, Oaxaca, aquí a la capital, los meten de judiciales". Si bien el lenguaje resulta provocador e insultante, su propósito es evidenciar los prejuicios y la discriminación enquistados en el sistema de justicia mexicano.
Otro momento que es particularmente brillante es el segmento donde Natera desmantela la narrativa oficial sobre el Mundial de Futbol de 1986, celebrado en México en plena crisis económica: "El gobierno quiere que el pueblo tenga pan y circo. Es la razón que nos traen el Mundial 86 y nos hacen creer y nos engañan a todo el pueblo haciéndonos creer que nos vamos a beneficiar todos los mexicanos con ese mundial. No, ni madres. Ese mundial es un negocio de la FIFA, de Televisa, de Emilio Azcárraga".
La parodia alcanza su punto más provocativo cuando aborda la crisis económica mediante una propuesta absurda: pagar la deuda externa con marihuana. "Con esas divisas podríamos pagar la deuda externa, pero el gobierno mojigato no quiere que la deuda externa se pague con marihuana. ¿Qué van a pensar de nosotros en el extranjero?". Esta propuesta disparatada sirve como vehículo para una crítica mordaz a la hipocresía de las élites políticas que "no ganan el salario mínimo, tienen puestos donde pueden robar todo lo que quieren ellos y sus méndigas familias durante toda su vida".
DEFENSA IMPOSIBLE
El personaje construido por Natera defiende su inocencia mediante argumentos cada vez más disparatados, incluyendo que simplemente seguía las consignas gubernamentales: "Yo soy una persona inocente y si dicen que soy culpable, pues en este caso el gobierno es mi cómplice y todo el gabinete debe estar aquí encarcelado junto conmigo, ya que yo todo lo que hice fue porque soy víctima de la publicidad, porque yo hice caso solamente al eslogan que sacaba el gobierno donde me inducía ese eslogan que decía que sólo los caminos queden sin sembrar. Y me agarré sembrando mota".
La parodia de José Natera, a través de la exageración y el absurdo, logra señalar contradicciones sociales y políticas que difícilmente podrían abordarse con la misma libertad en otros formatos.
Como muestra de la agudeza de su crítica, el personaje cierra con una defensa de la naturaleza frente a los productos industriales: "¿Cómo voy a ser un envenenador? Si yo siembro mi mota y esa marihuana que siembro me la regala la madre naturaleza... Envenenadores son las compañías transnacionales que nos traen al país el desgraciado veneno ese que es el alcohol, porque el alcohol no lo regala la madre naturaleza".
DEVELAR LA PLACA CON QUINTERO
Las 100 representaciones de la entrevista ficticia a Caro Quintero en el Teatro Fru Fru llevaron a José Natera y su equipo de producción hasta la cárcel en la que en ese momento se encontraba el narcotraficante: el Reclusorio Norte.
Sin cita agendada ni salvoconducto de por medio, el cómico pretendía que la dirección del penal les permitiera entrar para que Caro Quintero en persona develara la placa conmemorativa.
Después de algunas horas de esperar, fueron echados del lugar.
PIE DE FOTO: La grabación “pirata” del espectáculo fue comercializada después por el propio actor en un casete, lo que inspiró a hacer lo mismo a otros comediantes, incluido Polo Polo.