Marco, abogado de profesión, asiduo visitante a los juzgados civiles y familiares, nunca se detuvo a pensar en la labor que se desempeña en el Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México, por donde pasaba.
Hecho en las lides de la abogacía tradicional y del litigio en los juzgados, sabía de la existencia de la mediación, pero nunca pensó en usarla para clientes o él mismo.
Hace algunos años, se divorció y la custodia de la menor y pensión fueron en favor de su ex.
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Con los años, las circunstancias cambiaron: Regina, la hija, casi una adolescente, tiene otras necesidades de visitas y convivencias con su progenitor, pero, sobre todo, en gastos.
Lucía, su exesposa, planteó modificarlos mediante un “incidente” y Marco le comentó que mejor exploraría la posibilidad de arreglarlo por otra vía: la justicia alternativa.
Ante ese escenario, Marco acudió a la sede del CJA (Niños Héroes 133, colonia Doctores, alcaldía Cuauhtémoc), a fin de informarse sobre el procedimiento. Ahí, le explicaron que la contraparte tendría que estar de acuerdo en la mediación.
Le platicó a su exesposa, aceptó y en la mediación, modificaron el acuerdo por el régimen de visitas y convivencias para que Regina pudiera pernoctar en casa de su papá ciertos fines de semana y periodos vacacionales; además, acordaron un aumento de 10 por ciento en la pensión alimenticia de la menor de edad, a fin de que su mamá cubriera las necesidades ya no de una niña, sino de una preadolescente.
Una vez que Lucía y Marco signaron el convenio acorde a la nueva realidad, ambos agradecieron el servicio de mediación, sobre todo por la agilidad del procedimiento y gratuidad.