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La mujer solo voltea a verlo y asombrada se retira del lugar, el agresor la observa brevemente y se vuelve a acomodar en su lugar para esperar a su siguiente víctima.
Uno pensaría que la primera mujer al ir sola por la calle sería el blanco perfecto, pero en otra escena se abalanza contra una mujer que iba entre un grupo de personas.
Lo que no contaba este “picador” es que la mujer venía acompañada y el hombre al presenciar el piquete, se le va a los golpes al sujeto que solo se soba del golpe que recibió.
Mientras la agredida trata de controlar a su defensor, el jeringuero solo se abalanza como si estuviera desorientado y luego cruza la calle para perderse.
De acuerdo con medios ecuatorianos esto ocurrió el pasado 29 de mayo en una zona céntrica de Santo Domingo, Ecuador.
Siendo un músico que acompañaba la jornada con los acordes de una guitarra, el que presenciaba cómo se desarrollaban los ataques.
Al momento se desconoce si este tipo estaba bajo los influjos de alcohol o drogas y tampoco se sabe si la aguja de la jeringa estaba contaminada.
Este tipo de materiales son peligrosas debido a que pueden transmitir enfermedades como VIH y hepatitis.